Adónde va esto: las dos mitades
Sobre el trastorno límite de la personalidad hay un estudio largo en el que se siguió a las personas durante dieciséis años. Los síntomas, los que sirven para hacer el diagnóstico, desaparecen en casi todo el mundo: entre el 78 y el 99 por ciento. Esa es la primera mitad, y rara vez se dice en voz alta.
La segunda mitad es esta: la recuperación, es decir, sin síntomas Y con trabajo, estudios y relaciones, la alcanza entre un cuarenta y un sesenta por ciento de las personas. Tras un año de buena terapia, dos tercios de las personas ya no cumplen los criterios del diagnóstico, pero a los tres años la mitad de ellas sigue sin trabajar ni estudiar.
Con el trastorno bipolar el panorama es el mismo. Dos años después de un episodio, en 97 de cada 100 personas los síntomas han pasado. Pero a la vida de siempre (trabajo, dinero, relaciones) solo han vuelto 38. Es decir, de cada tres personas cuyo estado ya se ha asentado, en dos la vida todavía no se ha asentado.
Las dos mitades son verdad a la vez. Quien te dice solo la primera, te está tranquilizando. Quien te dice solo la segunda, te está enterrando. Lo más difícil y lo más honesto es sostener las dos.