El primer medicamento, lo más probable, no será el bueno
Aquí dar con la medicación es ir probando, no acertar a la primera. Es la práctica habitual, no una señal de que el caso sea complicado o de que el médico sea malo.
Por eso «no me ha ido bien» es información, no una derrota. Qué exactamente no ha ido bien, con qué rapidez, qué era exactamente lo malo: eso es lo más valioso que se puede llevar a la siguiente cita, y justo lo más fácil de olvidar.
Y aparte: la decisión de cambiarlo, de la dosis o de dejarlo se toma siempre junto con el médico. Dejar de golpe lo que no te gusta es la manera más cara de comprobarlo.